Hasta
el ocaso
Soneto
Una brisa
en la fresca mañana,
En las
sombras de un árbol de algodón,
Arena suave
y fría en mi colchón,
Labios jugosos
como una manzana.
El mar se
enciende con tu travesía,
El viento
golpetea tu rostro con polvo,
No sabe
que terminé encontrando oro,
Y escribiéndote
la linda poesía.
A pesar de
las tempestades agresivas,
Te quedas
conmigo y, hasta amanecer,
Ahorcas
mis heladas manos vacías.
Al ocaso deberías
quedarte,
Sin embargo,
no sé si soy un buen amante,
Así, para
siempre, he de amarte.

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